domingo, 11 de diciembre de 2011
Una cafetería. Ocres, dorados, calidez. La imagen se acerca lentamente, resbalando entre la multitud de mesas hasta posarse en una, y se queda quieta. Os mirais mientras hablais, todo a una velocidad más lenta de lo habitual. Moveis la boca, hablais, pero no os oigo. Es como una película muda, yo me fijo en todos los detalles, la conversación es irrelevante. Os reís. Hablais otro rato más y vuestras caras se ponen más serias. Ella se levanta un poco el jersey y se entrevé una cicatriz. Negro. Vueltas y vueltas. Después distingo un beso y una boca entreabierta. Negro. La imagen cambia por completo. Estás en una habitación y una chica entra. Os veo hacer el amor, te veo sodomizarla. Negro. Borrones, charcos. Negro. Despierto. Me doy cuenta de que estoy dentro, en esas imágenes. Me he quedado anclada en esa extraña película. Me pellizco. Ahí sigo. Dale al play.
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